“Retales mentales”, Maria José Blanco

Con la cabeza se piensa, con el corazón se siente.

Pero a veces estas dos cosas trabajan por separado.  Como aquel día, ella sabía lo que debía hacer, la educación recibida y lo que ella consideraba su sentido común le decían que debía dedicarse enteramente a su familia, a cuidar de ellos, estar para lo que necesitasen en todo momento. Sin embargo, su corazón le pedía un poco más de libertad para ella misma, y así quizás ser un poco más feliz. Su corazón le pedía respirar!!!! Aquel día, decidió empezar a respirar, se duchó, se preparó para salir de casa y salió, salío como hacía tiempo no lo había hecho. Olvidó por unas horas las responsabilidades y las peticiones de los demás, y empezó a ocuparse más en sí misma, sin dejarlo todo, sin abandonar a su familia, pero recuperándose a sí misma….Y así fue, desde entonces vuelve a ser Lissa, con sus defectos y virtudes, sus miedos y fortalezas, pero enteramente Lissa.

El niño que se crió con los lobos aprendió a vivir como ellos, pero…¿y si fuese al revés?

Era muy temprano y Eduardo, con tan solo diez años cogía el bus como todos los días desde que finalizó el colegio para acudir a sus clases particulares. Sentado en el bus, mira por la ventana y no imagina lo que sucederá en breve. Observa con indiferencia la gente que va subiendo en cada parada, señoras, chicos, hombres…….hasta que una de esas personas llama su atención. Grita, gesticula e increpa al conductor porque no puede pagar con la tarjeta del autobús…tanto estaba subiendo de tono la discusión que Eduardo decide intervenir. Dirigiéndose a la señora, le explica que el problema no es de la máquina que lee las tarjetas (salvando así de un ataque directo al conductor, al que ya veía guillotinado por aquella enfadada señora): “Señora, yo también he tenido ese problema, solicité una nueva tarjeta y dejó de fallarme….”. Al momento, la señora se cayó, Eduardo aún no sabe si porque entendió que había exagerado su queja o porque se había quedado entre sorprendida y avergonzada de que un niño demostrase tal madurez y entereza y ella no hubiese sido capaz de mantener las formas……y en ese momento, el aprendiz se volvió maestro, el niño educó a los lobos.

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Las bandadas de pájaros a veces se cruzan en tu camino ¿tendrá un significado o es algo casual?

Miguel se cruza últimamente con bandadas de pájaros en su camino, un taxista le explicó que buscaban comida, y por ello volaban de un lugar a otro, pero Miguel está convencido de que anuncian cosas buenas o malas. Surgieron sucesos como conocer personas extrañas, cambios en la rutina diaria como sentir la necesidad imperiosa de salir de casa a conocer gente, sentir la necesidad y hacerlo….. y así conoció a un chico difícil de entender, de descifrar su personalidad. Todos los días por semana se encontraban en un bar cercano, cada uno sentado en su mesa, consumían sus bebidas pero tan solo intercambiaban contadas palabras: “Hola”, “que tal?”, apenas hay comunicación entre ellos, nunca acabarán de entenderse. Miguel anhela forjar una amistad con él, hablar de sus cosas, salir juntos, quizás andar en bici….pero no ve la manera de empezar. Al mismo tiempo, ya decide rendirse, “Esto no saldrá bien, es mejor  ni molestarse”…. Entonces, de repente toma una decisión: lo olvidará y cambiará de cafetería…..se moverá al igual que las bandadas de pájaros buscando nuevas personas a las que quizás, conocer.

maxresdefaultAutora: María José Blanco, usuaria del C.R.P.L APEM Betanzos

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